Es decir, el saldo que el cliente mantiene en la cuenta no permanece inmóvil, sino que genera intereses según va pasando el tiempo. Un rendimiento que se suele calcular en función de un porcentaje previamente establecido y se abona de manera periódica, lo que permite que el ahorro crezca sin necesidad de asumir riesgos elevados.
Un funcionamiento que, a todas luces, es sencillo: la entidad financiera utiliza los fondos depositados y, a cambio, retribuye al cliente con un interés que puede ir cambiando en función de las condiciones del mercado o de las características específicas del producto. No obstante, se trata de una opción especialmente atractiva si lo que se busca es mantener el dinero disponible, pero al mismo tiempo obtener un pequeño rendimiento.
En este contexto, propuestas como nuestra Cuenta Online de Avantio combinan la operativa digital con los beneficios de una cuenta remunerada. Este tipo de soluciones permite gestionar el ahorro de forma ágil, sin necesidad de acudir a una oficina física, y aprovechar al mismo tiempo las ventajas de generar intereses sobre el saldo disponible.