¿Qué gastos tiene la compra de una vivienda?

Descubre todos los gastos que conlleva la compra de una vivienda

Comienza el contenido principal

hipotecas

Implica mucho más que el desembolso correspondiente al precio pactado con el vendedor

Toda operación inmobiliaria incorpora una serie de costes adicionales que deben contemplarse con antelación.

La adquisición de una vivienda implica mucho más que el desembolso correspondiente al precio pactado con el vendedor. Desde una perspectiva financiera y jurídica, toda operación inmobiliaria incorpora una serie de costes adicionales que deben contemplarse con antelación para evitar desviaciones presupuestarias y garantizar la viabilidad de la compraventa.

Estos gastos pueden variar en función de la naturaleza del inmueble —obra nueva o segunda transmisión—, de la comunidad autónoma donde se formalice la operación y del tipo de financiación elegida.

Para cualquier comprador con conocimientos sobre el mercado inmobiliario resulta evidente que una adecuada planificación financiera exige valorar no solo la capacidad de endeudamiento, sino también la liquidez necesaria para afrontar impuestos, honorarios profesionales y gastos vinculados a la formalización de la hipoteca.

Asimismo, la elección entre una hipoteca fija, una hipoteca variable o una hipoteca sostenible puede influir en el coste global de la operación a medio y largo plazo, ya que cada modalidad presenta características diferentes en cuanto a estabilidad de las cuotas, evolución del tipo de interés o acceso a determinadas bonificaciones relacionadas con la eficiencia energética del inmueble.

Impuestos en la compra de vivienda (ITP o IVA + AJD)

La carga fiscal constituye el principal gasto adicional asociado a la adquisición de un inmueble y depende, fundamentalmente, de si se trata de una vivienda nueva o de segunda mano.

  • En las transmisiones de viviendas usadas, el comprador debe abonar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP). Este tributo está cedido a las comunidades autónomas, por lo que el tipo impositivo varía según el territorio y, en determinados supuestos, también según la edad del comprador, el valor del inmueble o si se destina a vivienda habitual. En términos generales, los porcentajes suelen situarse entre el 6 % y el 10 % del valor de la compraventa o del valor fiscal determinado por la Administración.
  • Por el contrario, cuando se adquiere una vivienda de obra nueva directamente al promotor, la operación está sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que con carácter general asciende al 10 % del precio de venta. En el caso de viviendas de protección oficial con determinados requisitos, pueden aplicarse tipos reducidos.
  • Junto al IVA, las viviendas nuevas también están sujetas al Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD), cuyo porcentaje también depende de la comunidad autónoma en la que se formalice la escritura pública. Aunque el AJD suele representar un porcentaje inferior al IVA, conviene incluirlo dentro de la planificación económica de la compra, especialmente cuando el importe de la operación es elevado.

Desde un punto de vista financiero, estos impuestos constituyen un coste no financiable en la mayoría de las operaciones hipotecarias, por lo que el comprador debe disponer de liquidez suficiente para afrontarlos en el momento de la firma.

 Preguntas frecuentes

Gastos de notaría y registro de la propiedad

La formalización de una compraventa inmobiliaria requiere necesariamente su elevación a escritura pública ante notario y su posterior inscripción en el Registro de la Propiedad.

  • Los aranceles notariales están regulados por normativa estatal y se calculan principalmente en función del valor escriturado del inmueble y del número de copias autorizadas solicitadas. Aunque existe cierta variación entre operaciones, estos costes mantienen unos márgenes relativamente homogéneos al tratarse de tarifas oficiales.
  • Tras la firma de la escritura, resulta altamente recomendable proceder a la inscripción registral de la vivienda. La inscripción otorga seguridad jurídica al comprador, protege su derecho de propiedad frente a terceros y garantiza la correcta publicidad registral del inmueble. Los honorarios del Registro de la Propiedad también se encuentran regulados mediante aranceles oficiales y dependen del valor declarado en la escritura.
  • En determinadas operaciones puede intervenir igualmente una gestoría encargada de tramitar la liquidación de impuestos y la inscripción registral. Cuando existe financiación hipotecaria, es habitual que la entidad financiera gestione parte de estos trámites mediante una gestoría especializada, aunque actualmente la distribución de estos costes viene determinada por la normativa hipotecaria vigente.

La correcta formalización documental adquiere especial relevancia cuando se financia la compra mediante una hipoteca fija, una hipoteca variable o una hipoteca sostenible, ya que cada modalidad incorpora una escritura específica de préstamo hipotecario cuyos requisitos legales deben cumplirse escrupulosamente para garantizar la plena eficacia del contrato.

Gastos asociados a la hipoteca

Cuando la adquisición se financia mediante préstamo hipotecario, además del análisis del tipo de interés y del plazo de amortización, conviene valorar los gastos indirectos que pueden derivarse de la operación.

Desde la entrada en vigor de la Ley 5/2019 reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, la mayor parte de los gastos de constitución de la hipoteca corresponden a la entidad financiera. Entre ellos se encuentran, con carácter general, los costes de notaría de la escritura hipotecaria, la inscripción registral del préstamo, la gestoría y el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados asociado a la hipoteca cuando resulte aplicable.

No obstante, el comprador sigue asumiendo determinados desembolsos, siendo el más relevante el coste de la tasación del inmueble cuando la entidad financiera exige una valoración homologada para determinar el porcentaje máximo de financiación.

Además, es habitual que las entidades ofrezcan condiciones más competitivas cuando el cliente contrata determinados productos vinculados, como seguros de hogar, seguros de vida o la domiciliación de ingresos. Aunque su contratación puede traducirse en una reducción del tipo de interés nominal, resulta imprescindible analizar el coste efectivo de dichas vinculaciones durante toda la vida del préstamo.

La elección entre una hipoteca fija y una hipoteca variable también tiene un impacto significativo sobre el coste financiero global. Mientras la primera proporciona estabilidad y previsibilidad en las cuotas durante toda la vigencia del préstamo, la segunda queda sujeta a la evolución de los índices de referencia, lo que puede generar tanto escenarios favorables como incrementos del coste financiero en entornos de tipos de interés elevados.

Por su parte, la hipoteca sostenible se está consolidando como una alternativa orientada a la financiación de viviendas con elevada eficiencia energética. Algunas entidades incorporan bonificaciones en el tipo de interés cuando el inmueble cumple determinados estándares de sostenibilidad, circunstancia que puede contribuir a reducir tanto el coste financiero como el consumo energético del inmueble a largo plazo.

¿Cuánto dinero necesito ahorrar en total?

Uno de los errores más frecuentes consiste en calcular exclusivamente el importe de la entrada necesaria para acceder a la financiación hipotecaria. En realidad, el comprador debe prever una cantidad adicional destinada a cubrir todos los gastos inherentes a la operación.

Como referencia general, muchas entidades financian hasta el 80 % del menor valor entre tasación y compraventa en viviendas habituales. Esto implica que el comprador debe aportar aproximadamente el 20 % del precio del inmueble como entrada, además de disponer de recursos suficientes para afrontar impuestos y gastos asociados, que habitualmente representan entre un 10 % y un 15 % adicional, dependiendo de la comunidad autónoma, del tipo de vivienda y de las características concretas de la operación.

En consecuencia, resulta prudente planificar un ahorro cercano al 30 % o incluso al 35 % del valor de adquisición antes de iniciar el proceso de compra. Esta previsión permite asumir con solvencia todos los costes derivados de la operación sin comprometer la estabilidad financiera del comprador.

Una adecuada planificación económica, un análisis detallado de los gastos y la elección de la modalidad hipotecaria más conveniente constituyen elementos esenciales para afrontar la compra de una vivienda con seguridad jurídica, equilibrio financiero y una visión patrimonial de largo plazo.

Fin del contenido principal

Hazte cliente